Torpe Justificación.
Hace mucho tiempo leí un librito delicioso, Primer Viaje Andaluz, de Cela, con el que me llegaba a reir a carcajadas, solo, como si fuera un majara. Y a lo mejor en esa época empecé a serlo.
Uno de los pasajes que más me gustaron es cuando el Vagabundo -Cela- visita a su amigo Joaquín Romero Murube, a la sazón Conservador del Alcázar de Sevilla.
Se detiene deliciosamente en todo lo que el Conservador le va enseñando, y luego describe magistralmente el almuerzo con el que le obsequia.. un privilegio… en los jardines, nada menos.
Y al final del café, Murube le dice al Vagabundo -cito de memoria, no es exacto- ¿a usted no le gusta dormir la siesta?… y sigue escribiendo Cela y el Vagabundo, a quién el abundante vino no había nublado las entendederas, la cogió al vuelo, dió las gracias, se despidió y dejó al Conservador tranquilo para que se pegara su obligada siesta.
Bueno. Pues el sutil comentario del Suso de si estoy esperando a cumplir los 33 años para seguir escribiendo también lo he cogido al vuelo.
En mi descargo debo volver a abusar de mi demasiado nombrados -ultimamente- libros. En concreto el de Sevilla que estoy haciendo con Paco Robles (ese genio, ese poeta) por razones obvias me tiene embebidas todas las horas del día y de la noche: Sevilla está viviendo la semana más importante del año para la gran mayoría de los sevillanos.
Ésta no es una ciudad en Semana Santa, es una Semana Santa en una ciudad, en un una ciudad-escenario, en una ciudad-sagrario, en una ciudad-nave-de-la-Catedral toda ella. Es una ciudad extraña, nueva cada vez, absolutamente distinta del resto de las semanas de todos los demás meses, de todos los demás años.
Y sobre todo, es una ciudad inundada de Belleza.
Y no solo de la belleza del humo del incienso que lo baña todo de aroma de Cuaresma, o del olor de felicidad de los azahares, o del sonido de los varales cuando bailan los costaleros reciamente debajo de la canastilla, arrastrando las alpargatas, o del sonido milagroso de las saetas, o el estruendoso de las cornetas, o de los motetes solemnes. No es solo esa inmensa, oceánica belleza, es que además, es a Cristo y su Madre a los que paseamos los sevillanos por nuestras calles.
Y eso supera cualquier poema que salga de la imaginación, está por encima del mejor cuadro, de la foto más inspirada.
El libro -libraco, de más de 500 páginas- me está impidiendo, gozosamente, durante esta semana, ocuparme de cosas más urgente. Pero de ninguna manera más importantes.
Para mí -y estamos sólo a Martes- esta agotadora semana no está siendo de Dolor por la Muerte que conmemoramos. Está siendo de Gozo.
De un inefable gozo.

I don´t words.
I´m hungry.
I´m tired.
My taylor is rich.
Hello, Mr. Johns.
Hello, Mrs. Collingwood.
How are you do?
Ou, yeah.
See you later.
Goodbay, ¿ande vai?
¡Buena entrada!
Hoy escuché a Paco Robles en Ondacero y me acordé.¡Grande será!
Envidia, tengo envidia de tu … (cambiemos la canción) ciudad, ay, suerte, suerte, suerte.
Hala, a seguir en esta semana tan especial. Otros currando todavía . Uf.
Deseando estoy ver las afotos…
Un abrazo
Aurora
La luz suele venir de la bóveda celeste hacia la tierra.
Sé que en Sevilla esta trayectoria cambia de dirección.
Dabajo parriba.
En Semana Santa los fotones engañan.
Jugando del revés.
O al revés.
Enrevesados.
Besando alberos y cirios.
Toi, te animo a que leas la entrada de hoy de un tipo que a mi me encanta, colaborador de Carlos Herrera, es el que hace el resumen de prensa a las 7,45. Se llama Santiago González.
Creo que cambiará algo tu percepción de Gala. Siento mustiarte el lirio,amigo
http://santiagonzalez.blogspot.com/