Mucha belleza
Ser de Sevilla y no ser aficionado a La Semana Santa (con mayúscula hasta el artículo La) es como no querer a tu madre (cosa que por aquí se dice también sobre no ser del Betis, que es renegar de la esencia de ser un ser humano). Yo siempre he disfrutado del alucinante espectáculo de mi Semana Santa, pero con intensidad moderada. Eso se ha acabado. Afortunadamente.
Por motivos laborales me he metido en una batidora donde cualquier parecido con el orden, la rutina, el proceder morigerado, es una improbable coincidencia.
Literalmente me he tirado a la calle, a hacer fotos.
Porque resulta que he recibido el encargo de hacer varios libros, y el que me está quitando la paz y el tiempo libre es uno muy importante (para mi lo es) sobre Sevilla, que tendrá más de 500 páginas, con vocación de compendiar la incompendiable alma de mi pueblo querido. Y, claro, recien llegada la primavera, que es el mejor marketing que tenemos en esta ciudad de las luces, me he tirado en plancha a capturar, en la medida de mis cortas posibilidades, todo lo que Sevilla me ha dejado robarle con las cámaras.
De cuando me casé (ya más de 25 años) tengo una Vespa 200 que sigue funcionando como el primer día, y la tengo echando humo de tanto callejear. Y llego muerto a casa, pero absolutamente alucinado: hasta ahora no me había dado cuenta de la enorme cantidad de Belleza que la luz pinta en mi ciudad. Este intentar contárselo a los demás me está haciendo mirar cosas que nunca había mirado, descubrir ventanas que no había sospechado, desvelar sombras que jamás me habían sombreado.
Pero es que además tengo entre manos otro libro, esta vez más personal, sobre la Luz, y que por una serie de afortunadas casualidades, me va a escribir el texto don Nicolás Jesús Salas, que si escribe maravillosamente, mucho mejor ejerce como ser humano. Es pa comérselo. De verdad. Un privilegio.
Yo todavía no me lo creo, pero parece que sí, que está pasando. Y eso que no voy a decir -hoy- nada de otros dos libros que también están andando… Si no me muero de agotamiento intuyo que acabaré el año muy feliz.
ACTUALIZACIÓN:
Y qué mejor para festejar esta primavera que la música para mandolina del Prete Rosso, don Antonio Vivaldi:
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Que’ envidia cochina que te tengo!
Nos haras algun/os adelanto/os de ese libro en el blog?
En eso nos parecemos: yo te envidio a tí.
Iré poniendo de cuando en vez cosillas, para someterlas a vuestro -espero que inflexible- juicio.
Hay algo más cercano a la felicidad que el hecho de “crear”?.
Esa sensación burbujeante,esa satisfacción de ir derramando imaginación, arte,recursos…eso que llamamos “CREAR”, dar a luz, hacer nacer…te hace sentir vivo.
Disfruta,y no olvides compartir porque eso lo hace aun más maravilloso.
Te lo mereces.
Cómo no vas a desparramar luz?si llevas Sevilla en el alma!.
Besos
Semana Santa en Sevilla, casi nada.Yo tambien te tengo envidia y me has hecho avivar un antiguo deseo, visitar esa maravillosa ciudad en esas fechas y empaparme de duende
No es tan difícil… bueno, sí, pero merece la pena.
esperemos que no nos llueva mucho este año
La luz es la sombra de Dios.
¡Menudo placer, reflejarla!.
¡A por ella!
¡Bravo! Buenísimo lo de SER del Betis, di que sí!
A por la LUZ.
Como mola la Vespa roja suya ^^.
Seguro que será estupendo ver el resultado de tu trabajo
Yo me apunto a la envidia de la buena
O sea, de la que no desea el mal… ¡si no que le gustaría estar en tus zapatos y en tu Sevilla!
Y lo de la Vespa, mira que te ha dado buen resultado la moto ¿no?
A la espera de adelantos aquí queda suya afectísima…
Aurora
Hey Toi,
Me gustaria tener correspondencia privada contigo. Hay un asunto del que te quiero hablar.
Esta es mi e-mail:
jero40[arroba]gmail.com
Gracias
La verdad es que me da mucha envidia el hecho de ser capaz de agarrar la cámara y esculpir esas fantásticas fotos que haces. Como imaginarás no ire a ver la semana santa de sevilla, pero la luz primaveral, los contrastes, las noches claras de abril, el colorido de este rincon del mundo me seduce desde hace mucho. Normalmente suelo ver escenas preciosas que siento que se me escapan, que no puedo retener en una foto. Tu en cambio lo haces. Y eso es un don. Eso es arte. Sin lugar a dudas es digno de mención.
“patrimonio atmosférico” decía un profesor mío que tenía Sevilla (además de los otros patrimonios) Ese no se qué que se respira en el aire, o que si sabes que es, el aire, la luz… “Patrimonio atmosférico”…
es verdad que el aire de sevilla tiene un azul muy particular
crees que es lo habitual en el mundo hasta que empiezas a viajar y ves que los cielos de todos lados (cuanto más al norte más) son blanquecinos grisáceos en lugar de azules, y entonces aprecias mucho este cristal que nos rodéa
he visto lugares más luminosos, en cantidad, pero no en calidad
y es lo que intento robarle a Sevilla con el libro
difícil empresa que me está dejando bastante para el arrastre
pero no lo xcambio por nada
Gracias a todos -y cada uno- por vuestros comentarios
Como buen gaditano me veo obligado a decir que solo cambio la luz de Sevilla por los atardeceres de Cádiz. Son cosas de gustos.
En mi pueblo, imperfecto porque no es Cádiz, ni tiene mar, los atardeceres pasan muy desapercibidos porque quedan tapaos por las casas.
Cádiz disfruta de toda la gama desde el amarillo al rojo, pasando por los naranjas shakuhashis, y eso me hace palidecer de envidia
ofú, es que el atardecer en Cadiz es mucho atardecer, yo diría que la luz de mediodia es de Sevilla pero la de la tarde, joe, la de la tarde es de los gaditanos, que son tan buena gente que la prestan, y ponen gradas en esa playa maravillosa que recorre Cadiz y que mi niñez echa tanto de menos