Hoy, otra vez

Acabo de colgar el teléfono.
Y estoy levemente impresionado.
He hablado con mi padre, que está en Madrid.
Y no lo está pasando bien.

Y estoy impresionado porque nunca habíanos charlado de uno de mis temas preferidos: el paso del tiempo… en realidad la negación del tiempo, la reducción del devenir a un único instante, el que de verdad es. Al HOY, al AHORA.

Mi padre tiene cáncer. En el hueso de la mandíbula, y es algo de lo que nos hemos enterado hace pocos días.

Una putada. Imprevista, inesperada. Después del tortazo inicial hay que focalizar. Hay que centrarse. Pragmáticos. Dónde va a ser la operación, cómo va a ser… toda esa parafernalia. Por recuperar la calma. Por ver de conseguir algo de esperanza.

Lo que pasa es que se le iba a intervenir el viernes pasado y se lo han retrasado al próximo viernes.

Y esta semana está siendo la más larga e intensa de su vida.

Y hoy, comentandome sus angustias, sus nervios, es cuando me ha dejado callado, que tiene su mérito. Es cuando me ha hablado de la importancia de vivir exactamente, nítidamente, el único tiempo del que disponemos: justo este mismo, justo ahora.

¿te das cuenta, niño (me encanta que con 51 años me siga diciendo niño) de que, en el desierto, Yavéh les daba el maná cada día? Tenían que recogerlo cada mañana porque el de ayer ya no se podía comer.

¿Te das cuenta, niño, que en el Padrenuestro lo que le pedimos al Señor es el pan nuestro de cada día? Danosle hoy….

¿Te has fijado que cuando Jesús habla de los pájaros del cielo y los lirios del campo, nos recuerda que no se preocupan de lo que los va a alimentar mañana? Y ni Salomón, en su mayor gloria, se vistió como uno de esos humildes lirios… ni consiguió volar como uno de esos gorriones…

Por eso, intento preocuparme del día en el que vivo, que mañana…. Dios dirá.

Si habláramos más con nuestros padres, y con nuestras madres, seguramente aprenderíamos mucho.

Mucho.

el 25 de Mayo de 2009 a las 23:57
archivado en Sin Pudor :: ::

18 Respuestas

  1. SUSO el 26 de Mayo de 2009 a las 05:51

    El dolor nos da la medida exacta de las cosas.
    Mi padre en su enfermedad se hizo un gigante.

  2. Driver el 26 de Mayo de 2009 a las 06:54

    Tu padre está en Madrid.
    Mi casa es tu casa.

  3. ana el 26 de Mayo de 2009 a las 09:09

    La palabra padre está toda llena de sabiduría, a veces de silencio, a veces de palabraS…
    … este susto sólo será un bache, se pasará, pero te habrá dejado un regalo, la sabiduría del presente.

    El presente es infinito, lo único que siempre es. Siempre se es en presente.
    No podemos ser en pasado.
    Y el futuro, aún está por llegar.

    Sé al lado de tu padre todo lo que eres.

    UN ABRAZO.

    Un abrazo muy fuerte.

  4. Ramón Simón el 26 de Mayo de 2009 a las 09:18

    La vida es un camino de dolor lleno de alegría.

  5. Toi el 26 de Mayo de 2009 a las 13:25

    Gracias a todos

  6. Modestino el 26 de Mayo de 2009 a las 14:50

    Tu padre ya ha conseguido darme una lección; que torpes somos cuando nos olvidamos tan facilmente de algo tan evidente.

    Cuenta conmigo. Un abrazo.

  7. The Nípero el 26 de Mayo de 2009 a las 17:34

    Ánimo Toi!

  8. Jesús Beades el 27 de Mayo de 2009 a las 01:24

    Abrazo inmenso en la fría noche cibernética.

  9. Driver el 27 de Mayo de 2009 a las 08:42

    TRANSOCEÁNICO

    Apenas unos cientos de años desde el invento del telescopio,
    los humanos seguimos escrutando los cielos.
    Nos preguntamos dónde reside nuestra alma.
    Dónde el ángel que nos cuida y nos sopla.

    El Universo.
    Una extensión inabarcable de espacio.
    Millones de millones de cuerpos celestes. Giran y giran.
    Lo único que tienen en común es su esfericidad.

    Son cuerpos yermos. Sólidos o gaseosos. Con trayectorias aleatorias.
    Regidos por la Ley de Gravitación Universal. Toda una señora.

    Vivimos en la excepción. El Planeta Azul.
    Gracias a la atmósfera, los rayos cósmicos no nos devoran.
    El agua, en sus tres estados básicos, sostiene la vida.

    Nos preguntamos dónde viven los ángeles custodios, mientras que elevamos las cabezas hacia el cielo.
    Y tan cortos somos, que no lo vemos.

    Aire.
    Oxígeno, nitrógeno y argón.
    Sin forma definida.
    Ni color.

    Os contaré la historia de mi abuelo Emilio.
    En la década de los años 30 del siglo pasado, vivió la aventura de su vida.
    Durante 8 años trabajó para la Compañía del Pacífico.
    Una empresa de transporte aéreo que operaba en el Gran Océano.
    Volaban poderosos hidroaviones entre la costa oeste americana y el continente de Australia.
    Eran los tiempos de los pioneros. Los principios básicos de la aeronavegabilidad no eran suficientes para salir vivos de la aventura. Necesitaban además mucho instinto aéreo. Sus vidas dependían de ello.
    Allá arriba, donde los vientos gobiernan los avatares, no caben errores.
    Si vas volando entre las islas de corales y se te ocurre empopar la nave contra el viento, tarde o temprano caerás al Océano. Sin combustible.
    Así que toda una generación de pilotos dedicaron sus esfuerzos al arte de la dinámica de fluidos. Atentos a la temperatura exterior, régimen general de vientos entre continentes, alteraciones locales del rugir del aire. De todos estos parámetros dependían los dos conceptos más importantes: autonomía de vuelo y sustentación aerodinámica.

    Haz la prueba. Cuando vayas en el coche saca la mano por la ventanilla y gírala. Tus dedos se convierten en el alma de tu brazo. La posición de la palma determina la facilidad o dificultad con la que atraviesa el fluido divino. Es cuestión de posturas.

    Mi abuelo Emilio aeronavegó el Pacífico por las rutas principales de la época. Sobrevivió a los numerosos incidentes con los que se encontró.
    Y me contó una historia de gaviotas.

    Desde San Francisco hasta Sydney hay que navegar durante doce mil millas nauticas.
    Los vientos favorables no están escritos en ninguna carta de navegación.
    Hay veces que el camino directo es una trampa. Y otras que a mil pies te puedes encontrar un torbellino laminar de aire frío, que si te viene de cola, vuelas que te las pelas. Cada día es diferente. El movimiento de rotación de la Tierra, la temperatura y la latitud, hacen que varíen estas corrientes poderosas.

    Cuando despegaron de San Francisco, mi abuelo se fijó en un grupo de seis gaviotas. Una pareja de adultos y cuatro crías. Desplegaron sus alas al tiempo que los poderosos motores del hidroavión consiguieron elevar las sesenta toneladas de peso de la aeronave.
    Las gaviotas se elevaron hasta los seiscientos pies de altura y pusieron rumbo oeste.
    Mi abuelo siguió el mismo rumbo. Por instinto.
    Tras dos horas de aleteo, los dos adultos trazaron una trayectoria nueva. Elevaron su aleteo hasta los ochocientos pies y se dejaron caer hacia el sur. El abuelo las siguió, pese a las protestas del copiloto.
    Tres horas después la cosa se complicó.
    El viento empezó a venir de cara. Rebasado el punto de no retorno, el único camino que quedaba era seguir.
    Las dos gaviotas adultas incrementaron la frecuencia del aleteo, subieron a los mil doscientos pies. Sus cuatro crías, dos machos y dos hembras, les emularon.
    Y allí se lo encontraron. Aire limpio. Un chorro de oxígeno puro.
    Treinta nudos de potente fluido divino. De cola y en dirección oeste.

    Sobre las islas de corales.
    El mayor de todos los Océanos es atravesado por un grupo de gaviotas.
    El torbellino ventoso clamaba bíblicamente.
    Las aves comprobaron complacidas que la formación en V invertida era la más eficaz.

    Esta frágil ave, creada por Dios para enseñar a rezar a los humanos, había encontrado la postura perfecta.

    Las alas, ni muy desplegadas ni muy pegadas al cuerpo. A esa velocidad de crucero la postura era aerodinámicamente perfecta. Y en ese torbellino de aire limpio, con el cuerpo estilizado al máximo, avanzaban en unos minutos el equivalente a una hora aleteando.

    Mi abuelo las siguió. Y allí, en medio del Océano Pacífico, guiado por una bandada de aves, descubrió la esencia de la vida.

    La búsqueda de aire limpio. Viento de popa. Que nos empuja a cruzar los mares.
    En solitario o en formación.

    Oxígeno, nitrógeno y argón.
    Sin forma definida.
    Ni color.

    Si quieres encontrar las cartas de navegación donde se describen los mejores vientos, si realmente buscas a tu ángel custodio, si estás dispuesto a luchar el tiempo que te resta por algo que merezca la pena…, ni sueñes con encontrar una guía de vientos en las estanterías del Servicio de Meteorología, ni una manual de navegación en las escuelas de pilotos.

    Entra en una iglesia. Fíjate en el Libro que el sacerdote abre cada domingo. Escucha las historias que nos narra.

    Allí están las coordenadas de vuelo.

    Oxígeno en estado puro.

    Atentamente. Driver.

  10. Bra el 27 de Mayo de 2009 a las 12:15

    ¿Es una indirecta?
    Yo siempre aprendo mucho de tus enseñanzas sobre la belleza y el color naranja, siempre me hacen pensar

  11. Toi el 27 de Mayo de 2009 a las 18:32

    de nuevo a todos, cuentos aeronauticos incluidos, muchísimas gracias

  12. Tataratrosky el 27 de Mayo de 2009 a las 23:35

    Situaciones así hacen a una persona mas grande. Ánimo Toi.

  13. Toi el 28 de Mayo de 2009 a las 21:20

    Gracias Ale

  14. adaldrida el 29 de Mayo de 2009 a las 09:49

    Mucho ánimo y muchas gracias: ánimo para tu padre, gracias por mostrarnos lo que te enseña tu padre. Los padres son lo mejor del mundo.

  15. TSA el 29 de Mayo de 2009 a las 09:55

    Eso si que es sabiduría!.
    es cierto, ayer, ya pasó, mañana…que sabemos del mañana, el hoy, el ahora, es lo que tenemos, es lo que vivimos seguro…
    En situaciones tan dolorosas y difíciles nos encontramos desnudos, tal como somos, con nuestro corazón,y nos descubrimos; eso es lo más grande de estos momentos, pero sobre todo, sobre todo, que mostramos el verdadero amor.
    Mucha fuerza, mucho ánimo,conozco esa situación,estoy contigo.Besos

  16. majonije el 30 de Mayo de 2009 a las 09:50

    La entrada, preciosa. Gracias pr compartir las enseñanzas de tu padre…y mucho, mucho ánimo!!

  17. Chirly el 30 de Mayo de 2009 a las 15:43

    ¡Amén, hermano!

  18. TSA a Driver el 30 de Mayo de 2009 a las 16:04

    A DRIVER:
    como siempre, muy bonito lo que escribes.
    un saludo

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