Desde el tren
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Oído cocina.
Me dejo de política y comparto mis fotos.
No me gusta ese puntito de soberbia -no confundir con orgullo- de enseñar mis fotos.
En el fondo, y en la superficie, cuando creamos, como parte del proceso, queremos mostrar nuestras creaciones y deseamos que gusten. Con los años he observado la reacción de los artistas que al pedirme mi opinión me miraban entre ansiosos y esperanzados.. si no te llena, suavízalo, si te gusta, suavízalo. Los motivos están entreveraos, queremos sinceridad pero nos horroriza que sinceramente no le dé pellizco. Que exquisito es ese tío, le gusta mi obra, o… ese capuyo se atreve a putearme, que tengo que definir mi estilo… imbécil…. humanos somos, y los artistas muchísimo más.
En fin… a mi, lo que cuelgo aqui me agrada, pero no es obligatorio que ocurra lo mismo con el espectador. Pero si coincidimos… ¡enhorabuena, eres una persona de excelente gusto!
Hoy, una foto que hice volviendo de Almería a Sevilla, en un momento no sé por donde en que el tren disminuyó mucho la velocidad…
ADENDA: solo por comentarla un poquito, me atrajo la soledad, la curiosa luz, el verdoso que le da el cristal de la ventanilla del tren, el suave abandono de las dos casas de peones camineros en ruinas, y me cuenta la historia de aquel larguísimo viaje… once horas de tren en dos días, en el que me terminé un libro de casi dos mil páginas.


Me gusta mucho, pero es que soy una persona de excelente gusto
En serio.
Es la soledad esa de algunos campos y esas casas que te preguntas quién vivió en ellas, cómo fueron abandonadas.
Luego además esas planicies y esos cielos grandes, y esa sequedad… los secarrales tienen su poesía.Y mira que me gusta el norte, pero lo yermo me encanta.
Me encantan las fotos hechas desde un tren. Suele haber paisajes curiosos y deliciosamente solitarios
Casa de peones enmedio del páramo.
Una chalupa de adobe, con teja cerámica, árabe.
Flotando en una mar de cereales y yerbajos.
Y tú navegando en un mar de dos mil páginas.
Te la cruzas.
Un instante.
…
Tus fotos me hacen escribir.
a mi también me gusta más el paisaje del norte
pero como dices, hasta detrás de la seca inmensidad se esconde la belleza.
Bra, desde el tren tú estás quieto y la vida avanza rápida, y mirarla correr es un pasatiempo de horas.
Diego, tus escritos me evocan fotos.
Me encanta el vacío que hay detrás, más que las casas en sí. Sobre todo a la derecha, fuga al infinito.
Pues no se’ por que’, pero a mí el desierto me gusta más. Me enamoré de él durante unos años que pase’ en Africa. Tiene algo de misterio, de soledad, que los paisajes “frescos” del norte no me transmiten (aunque quizas estos ultimos se presten más a “fotos bonitas”…).
Filosofias aparte, la foto me mola un puñao. Y, como dice alguien mas arriba, parece una de esas escenas que sólo se pueden contemplar desde un tren.
Nisa, querido… África, América.
Malsana envidia me corroe…
Ya colgarás fotos de África, de esas llenas de soledades.
Mi Tere, las casas son una referencia de tamaño, de tiempo, pero lo que fotografié, como bien has visto, es el vacio de alrededor, y el que se sale de la foto… hacia ese infinito.
Las fotos desde coches/buses/trenes molan. El lunes o martes cojo un tren a Jerez, así que habrá emulación.
Un dia de esto me pongo con el flickr. Si.
Ayer fui desde Benalmádena a Sevilla, por Tarifa, y de allí a Madrid.
Me sorprendió para bien Cádiz, la provincia.¡Magníficos paisajes1(alguno recordaba la foto de hoy).
Y la vista de Tarifa fue increíble: no me lo esperaba.
Chema, tu no emulas, tú mejoras
Suso… Cádiz es mucho Cádiz.
My heart lies there.
Te he visto en el blog de Aurora, y me he pasado a curiosear.
Parece una foto tomada en los Monegros. Soledad y rara luz, bastante desolación.
Creo que tengo un gusto excelente:-)
Un saludo.
P.S.: Interesante tu reflexión sobre las opiniones. Hay que tener cuidado.
Yo también paseme por el tuyo desde Aurora, y gustóme.
Gracias Olga.