Ameba con pedipalpos
Yo, que no soy más que un organismo lamelibranquio fusiforme anélido-artrópodo, con dos conexiones neuronales y una docena de neurotransmisores huérfanas, me pregunto con el ánimo neutro de las células pedimórficas:
¿porqué carajo tenemos que pagar nosotros los desmanes de los de siempre, financieros, políticos, banqueros, ejecutivos, que llevan siglos no solo despreciándonos, sino también odiándonos mientras chupan ávidamente nuestra sangre, justo ahora que la mentira sobre la que nos hacían vivir se ha pasado del estado gaseoso al sólido de la realidad?
¿Cual es la causa por la que no les metemos fuego, de una puta vez?
Tenemos lo que nos merecemos. La estupidez es un gas en expansión.

GALOPADAS FEMENINAS.
Cuando la cosa se pone chunga, cada quien tiene derecho a un sueño.
Así que anoche soñé con Cádiz.
…
Lo primero fue la imagen potente: caballos andaluces blancos.
Corriendo por la playa.
Después salían los Carnavales, el pueblo que se divierte como un único ser vivo.
Luego los caballos entran en la ciudad y se van mezclando con la gente.
Ahí tienes a los jóvenes, chicos y chicas, bellos, que montan a pelo y se agarran a las crines.
Emprenden la gran galopada salvaje, hacia la meseta.
Son muchos y decididos.
Varios miles.
Los olivares, el campo verde, los trigales.
Frutales, caminos rurales, los cortijos.
…
Cuando tienen sed, paran a beber.
Cuando el cansancio les vence, paran a dormir.
Cuando el deseo les enciende, se aman.
…
Tras una decena de días galopando, llegan a la capital del Estado.
Imaginaos, la carrera de San Jerónimo, los leones con la patita en la bolita, las fuerzas de seguridad alertadas.
Y amanece.
Esos jóvenes jinetes corren por el Paseo del Prado.
Giran en Neptuno y van directamente al Congreso de los Diputados.
Sin más.
Los caballos blancos andaluces suben las escalinatas, con jinetes bellos, que montan a pelo y se agarran a las crines.
Y los policías que no pueden con tanto caballo y tanta juventud.
Entra aire fresco en la cámara.
Al galope.
…
Y los diputados que se cagan por la patilla.
Y algunos empiezan a rezar sus últimas oraciones, y otros sus primeras.
La tensión sube al máximo, en el momento que algo irreversible va a pasar.
Va y pasa.
…
Una gaditana joven y bella se sube al estrado y resume el sentir de la mayoría: “¡Señores, a partir de ya, a currar doce horas al día, y con soluciones, que ya está bien!”
…
Y el brillo de los ojos verdes de la gaditana, eclipsa los reflejos del artesonado dorado.
…
La chica, tras el discurso, cruza la Carrera de San Jerónimo.
Entra en una cafetería a reponer fuerzas.
Allí se encuentra con tres mujeres que charlan y toman cervecitas: una tal Mireia, la rubia Sunsi y la picapleitos Pepa.
La gaditana les cuenta su aventura galopil.
Pepa, la mujer capaz de echarse el mundo por montera, comprende que ha llegado su turno.
Sale a la calle y observa.
La fachada del Congreso, los jóvenes idealistas, los caballos blancos y… una obra.
La vieja excavadora amarilla está allí.
Con las llaves puestas.
Sin pensárselo, se encarama al maquinón y arranca.
Plum catarustrás.
Con la primera maniobra logra subir las escalinatas.
Con la segunda derriba el portón principal.
A la tercera abre un boquete en la zona de pasillos.
Para por fin desembocar en la Cámara, abriendo un boquete del catorce.
Tras muchos años entra la luz celeste en aquel habitáculo.
Un lugar que debe ser remozado urgentemente.
Primero por los ideales de la juventud.
Después por los adultos de una pieza.
Gente capaz de gritar fuerte.
De subirse a una excavadora.
De echarse el mundo por montera.
Me gusta mucho tu blog y muy interesantes los articulso sobre la monogamia… esperando las proximas entregas..
sin duda estoy con Driver… xo hacen falta no una.. sino bastantes, bastantes escavadoras xa mover esas pesadas estructuras politicas
abrazos
Olen
¿Dónde hay que apuntarse?: pongo elmechero.