Tom Bombadil
Viajar es muy posible que sea de las mejores inversiones que uno puede realizar.
No es barato. Ni en dinero, ni en tiempo, ni en desgaste de las piernas y el corazón, pero viendo lo que se recibe a cambio, siempre es un regalo.
He ido a Vera, Almería, y como no me apetecía conducir he cogido el tren.
Cinco horas y media de ida y otras cinco horas y media de vuelta.
Música abundante, celta, para acompañar el libro que he escogido para esta ocasión. Uno de viajes también.
Uno que me leí de (más) joven doce veces, pero que hacía casi veinte años que no tocaba: El Señor de los Anillos.
Obra cumbre de la creación humana. Hay que mantenerlo cerrado por que si lo abres te marea tanta música que se escapa de las amarillas páginas, tanta brisa, tanto verde, tanta sabiduría, tanta poética manera de vivir.
Como el tren me estaba regalando tiempo, mucho tiempo, lo he leído mucho más despacio que todas la veces anteriores, incluso volviendo atrás, sin prisa, para reempaparme de las descripciones que hace de cada árbol, cada vuelta del camino, de los lirios de río, de la hondura del bosque.
Y a pesar de leerlo tan despacio, me ha dado lugar de llegar a Rivendel. O sea, que he estado durmiendo en la casa de Tom Bombadil.
Es mi personaje.
Un sujeto sencillo de botas amarillas y pluma en el sombrero.
Vive en el Bosque Negro, y es el Señor, pero no manda sobre nada… y todo le obedece. Canta y baila igual que respira. Y el Anillo no le afecta. Nada. Está fuera de esa dimensión. Solo vive. Es su ocupación. Y le compone canciones a la Hija del Río.
Todo lo demás es superfluo.
Cuando nos tenemos que ir de la casa de Tom Bombadil se nos oscurece el corazón. Pero hay que seguir el camino, que nace en la puerta y sigue por las montañas.
…
En Vera hice mis fotos. En casa del Sire descansé y disfruté de su jardín, de su silencio, de su piscina, de su hospitalidad, y de nuevo al tren, a seguir el viaje con Frodo. Maravilloso. Irreal. Real.
Al final, llegando a Sevilla, me colé en la cabina del conductor del tren, Antonio, y nos hicimos amigos.
Es un privilegio ver avanzar el tren desde delante. Siempre vemos los laterales, pero mirar por el inmenso cristal de la cabina es otra manera me mirar la vida.
Parecía que tú avanzabas a gran velocidad, mientras el mundo se hacía viejo muy deprisa y se iba marchando hacia atrás, pero no de forma lineal, sino como a oleadas. La máquina iba desplazando al mundo como si navegara y las aguas, arcaicas, se apartaran para dejarnos ir hacia el futuro.
Parece enrevesao, como una poesía cogida con alfileres, pero es que esa era la impresión que me daba… y eso que no me gustan las metáforas.
Ya en casa no se si tendré tiempo y paz para seguir el viaje con Frodo. He sido asaltado por mis cotidianos retrasos, por mis habituales sobrecargas de trabajo.
Creo que de vez en cuando me montaré en un tren de largo recorrido. Aunque no sepa donde me lleva. Me da igual, mientras tarde muchas, muchas horas en llegar.

¡Qué envidia poder leer y contemplar!.¡Gran libro!
Suena a poesía el post:ideal para una mañana de agosto.
Gran post. Mejor libro. Afortundamente compartocontigo ese gran placer que es leer.
Que dice er Toi que no se que problema tiene con los ADSL, con telefónica y con su ptm, pero que esta intentando arreglarlo o algo parecido y que en breve tendrá su casa llena de ADSL’s nuevitos y todos para él y que mientras tanto nos tomemos este paréntesis informático como una vacaciones…. de él (debe ser).
Pues eso, que pronto volverá con más historias suyas
Mi querido hijo putativo Andrés, habido sin sexo explícito, que yo recuerde, osea, generado por esporas como los helechos, que es cordobés y músico genial, me manda este mail que ahora pego:
De : Tu hijo de…puta
Hola!!! A mi tambien me encanta viajar, depilarle el ano a los ñu en pleno safari, miccionar desde una gondola a cualquier pajarillo que se atreva otear mi escroto y como no hacer parapente semidesnudo de mofletes para abajo reivindicando la bajada de precios de las barras de pan. Querido Papá nunca me he leido el Señor de los anillos y pongo a Dios por testigo de Jehová que nunca más volvere a pasar hambre mientras siga trabajando en la sección de ropa interior comestible del Carrefour. Tu eres culto pero yo no y seguramente hubiera invertido esas horas de tren, en mirarle el escote a una monja de clausura y en pensar que diferencia hay entre vivir soltero en un piso de alquiler o vivir casado alquilando burro taxi en Mijas. Una vez te perdi para siempre y mas tarde perdi tu e-mail personal e instrasferible, como lo es tu liquido seminal. Desde aqui te escribo estas humildes palabras llenas de emocion pero sobre todo de vocales y consonantes. Tengo pendiente una cita contigo, como es de costumbre cada cuatro años, por eso el amor que nos profesamos mutuamente es mucho mas que olimpico. No me quiero alargar, como comento al oido una vez, mi pene a mi bolsa escrotal en aquel bar de carretera, por eso solo te pido que a traves de un e-mail, correo sucio y ordinario o paloma mensajera de marmol, retomemos nuestro lascivo y pulcro contacto para ir a visitarte lo mas pronto posible, lo mas tardar ayer a media tarde. Sin nada mas que decirte y añorando aquella breve pero putativa infancia, se despide de ti tu hijo Andrés, al cual abandonaste una noche de penumbra y ginebra en la puerta de un bingo