La visita de Noah

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Por seguir poniendo ejemplos de cómo los inmensos compositores de esta época escriben donde les pagan. Antes quien tenía la pasta era la nobleza, que contrataba a los grandes genios de sus días al mismo nivel que contrataban al barbero. Por cierto, que el médico también era un sirviente enrasado con el caballerizo. Como sabemos, exactamente igual que hoy en día.
Ahora las pelas las tienen las administraciones públicas (nuestras pelas), los bancos (pelas mucho más nuestras), las multinacionales, y los barandas del mundo del espectáculo, sobre todo los del cine.
Y ahí es donde se van señores como Newman, Newton Howard, Rota, Zimmer, Williams, Jarré, Morricone… donde les pagan las morterás que les hacen vivir con cierta holgura.
Y de paso abrir las puertas de tantísima belleza que guardan dentro.
La música de cine le pasa como al gregoriano, o los requiem, o los jingles de los anuncios, que son músicas utilitarias, programáticas, que obedecen a una finalidad, que tienen una función específica y que quizá no existirían sin ese origen, sin ese armazón que cubren, para el que han sido creadas.
Y en concreto en el cine, a causa de que están concebidas específicamente para determinadas escenas, para crear determinado clima, para despertar muy concretos sentimientos, pues resulta que por sí solas no siempre funcionan esas melodías.
Te compras ilusionado (cuando éramos ingénuos y jóvenes y pagábamos por la música) un disco de una peli que te ha gustado, y descubres que está lleno de frenéticas piezas que subrayaban persecuciones, o melosas canciones que parecen un donut con demasiada azucar.
Pero si eres paciente, y sigues buscando, aparecen perlas en medio del basurero.
Incluso perlas por las que merecería la pena pagar si pagar por ellas fuera necesario.
Esta que abre el post es una. Se llama Noah Visit, de James Newton Howard. Y sale en la película El Bosque, The Village, del indio M. Night Shyamalan, que algún día me enteraré que terrible nombre esconde en esa “eme punto” que tanto le averguenza. (Lo acabo de buscar en la Wikipedia, y es Manoj Nelliyattu Shyamalan)
El tema gana mucho con la violinista que la interpreta, Hilary Hahn, que cuando grabó la pieza era una chavalita con muchísima experiencia. A los 9 ya daba recitales solita. Nació en el 79. Luego en el 2004, año de la peli, tenía 25.
A mi me recuerda mucho el ambiente extraño y hermoso del bosque de Pensilvania donde se rodó, (que solo conozco por la película, claro, porque allí habré ido una o cero veces) pero es que además también me funciona como obra independiente.
Me pasa con otras músicas increibles que vienen del cine, aunque ya vuelen solitas.
Sí tengo tiempo (y ganas) las iré colgando, aunque tengo la sensación de que tampoco le interesan demasiado a nadie.
En fin.

Enhorabuena Antonio. Te sigues equivocando.
Nos interesa.
…
Lo de enhorabuena es porque siempre me alegro de los errores de mi gente.
Se los perdono y me los acerca.
Dos por uno.
La última película buena que hizo y que me enganchó desde el trailer… The Village en inglés, supongo que sonaba fatal en español. Afortunadamente tengo un punto en Idiomas (frikada rol: con cada punto en esa característica hablas un idioma adicional).
La escena en la que ella espera a que él llegue con la mano extendida, combinada con la música de Newton Howard… es algo que no me canso de ver.
Gracias, como siempre, Diego
Dear Él, abundo en lo que dices.
Y además, en pública almoneda, te digo lo orgulloso que estoy de ti, por muchísimas cosas, pero hoy por la calma que tuviste ayer durante la crisis que a mi me hizo perder los nervios mientras tú mantenías una envidiable y razonada calma, que al final, era lo mejor.
Debo decir.
Fui a ver Wall-E , gracias a tu crítica, y me pareció absolutamente arrebatadora: una obra maestra.
Lo que no consigo hacer en las películas, como te debe pasar a ti, es atender a la música. Me fascinó el guión, los personajes y la animación…pero de la música ni me entero.
Por eso va bien que alguien te enseñe a hacerlo en un aparte, como si dijéramos