La sonrisa de un niño, o de dos.
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En Padre de Familia, esa irreverente genialidad que emite La Sexta todos los mediosdías, en un episodio en el que Peter decide que es negro, porque su bisabuelo fue esclavo precisamente de los Putersmith, sus suegros, es admitido en una comunidad reivindicativa de negros que le ayudan a que le paguen una indemnización por los pecados de los antepasados de sus negreros.
En esa organización, cuando alguien consigue la pasta la dona para la causa.
Cuando Peter llega a una reunión, después de haberse, naturalmente, pulido las pelas, les dice que no les puede regalar el dinero, pero que a cambio, les trae…. LA SONRISA DE UN NIÑO… genial y despelotante.
Esa frase se usa mucho en casa, cuando no se ha hecho lo que se debía, lo que sea, siempre te desarman diciendote pero te traigo la sonrisa de un niño.
Pero es que, entre broma y broma, resulta que es una verdad como un templo.
En las paredes de mi casa no hay ni un solo cuadro, zen, tío, excepto en los dormitorios de las criaturas, que las tienen ataquinás. Pero en la cocina Marga ha colgado una foto en blanco y negro enmarcada en la que sale un niño desastrao, con una camisa rota, sucio, que mira la cámara y se rie. Solo eso. Se rie. Debe ser del mismo pueblo que los de la foto que abre esta entrada. Ella dice que la reconcilia con la vida. Que la llena de esperanza.
Tengo que buscar una foto que tengo en la que se ve un tanque soviético despanzurrao en el desierto de Afganistán (de donde es mi amigo Suso) cubierto de niños que se lo están pasando de fábula jugando a colgarse del cañón terrorífico, a subirse, perseguirse… en medio de la debacle siempre se pueden ver niños jugando. Y riendo. Afortunadamente. Debe ser un mecanismo de defensa de la especie.
No olvido la provervial crueldad, tan frecuente, de los niños. Es como si todo, lo malo y lo bueno, se diera en estado puro, sin domesticar, en la infancia. La mala leche, el egoismo, pero también la generosidad, la alegría.
A pesar de todo, estoy con Marga. Ver esas fotos te devuelve algo la esperanza. Algo.
La sonrisa de un niño.


La inconsciencia mágica que todo lo puede. Viva.
viva
“Otra vuelca de tuerca” de James, es el relato más inquietante que he leído. Los niños son un misterio. Hay risas de niños que son fantásticas…y risas que te ponen la gallina de piel: acojonan.
Buscaba una forma de expresarlo hace tiempo, y tú lo has dicho aqui simple y llanamente: lo bueno y lo malo en estado puro.
Sí, es cierto, pueden ser muy crueles…pero basta una carcajada suya para que vuelva a girar tu mundo, para que vuelvas a ver el sol, para que se te pase el cabreo por la noche en vela que te ha dao el mamoncete…
Magia?
-los niños pueden ser muy crueles…
-podemos?