La estrategia del peón.
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Abrir una columna de torre es un momento importante de la partida.
Los acontecimientos probablemente se van a precipitar. La Reina va loca, ha perdido de vista a su Rey, está metida en un fangal entre Caballos y Peones osados que vuelan muy arriba, con esperanzas vanas de coronar.
La diagonal blanca, qué putada, está prohibida, gobernada desde un rincón por el astuto Álfil.
Y esos tanques arrolladores que son las Torres tiene todo el tablero rendido ante esas columnas hueras de obstáculos, dispuestas a destrozar.
Pero en la esquinita esa, remota, lejos de la batalla, callado, agachado, está un diminuto Peón, que sin molestar, humilde, avanza una casilla, y le aplica unos pantalones, la famosa horquilla con la que amenaza a dos piezas, y la Reina pierde las maneras, y el Caballo mira de frente la muerte. Mate en dos.
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Error… No se puede olvidar a la infantería, la batalla siempre la decide un soldado sin nombre, a pie. La suma de muchos diminutos peones.
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Los grandes se van a reunir, a chuparselas unos a otros, a encantarse de conocerse, a salvar su castillo de naipes, a impedir que el Rey sea asesinado por la rotunda Torre de la realidad, y como siempre los Peones negros, los blancos, asistimos impotentes a la partición del pan, de nuestro pan.
Pero un día un peón imnominado avanzará una casilla, y después avanzarán los demás, y será inevitable el jaque. Mate.
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Esta mentira se está desmoronando. Como un mueble carcomido, lleno de serrín. Asistimos a un cambio de era. Suena exagerado, parece que al final todo va a quedar como estaba.
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Ya no. Suena la hora de la revolución de los Peones.
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No pillo bien la alegoría ajedrecística. A lo mejor hablas de Peones del Ayuntamiento de Sevilla.
Sacto. El día que os levantéis, parias del ayuntamiento, el Rey metirosín tendrá, por fin, miedo.
Lo del Rey mentirosín es buenísmo jajaja, ahí la has clavao!
Pero bueeeeeeeno ¿y este que milagro es?. Por fin se puede comentar, joé ¡ya era hora!.
Es verdad, joé, ya era hora
Sabes Toi?, Mentirosín me dió clase un año en la facultad. Ya entonces apuntaba maneras. Era un déspota. El tipo pasaba lista diariamente, y ponía negativos por no asistencia. Nos trataba cómo si fueramos niños chicos, el muy vaina, en fin… yo lo detesto profundamente desde entonces y mira que ha llovido.
Después siendo ya el Rey mentirosín del Ayto. y tu jefe por cierto, me hizo pasar también un mal ratillo, hará cosa de un par de años y por asuntos laborales. La cosa es que es un personaje que me ha perseguido a lo largo de los años cual horrenda pesadilla.
A ver si le hacen ya el jaque mate definitivo y lo echan. O una buena estocada, o lo que sea, pero que se vaya ya, que me dá yuyu.