Eleanor Rigby
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Tendría yo unos 10 años, en la Era Cuaternaria. Recuerdo que estaba yo por Algeciras, donde pasábamos aquellos larguísimos veranos de cuatro meses en casa de mis abuelos.
Me sonaban los Beatles, solo de oidas, de que todo el mundo hablaba de ellos, mis padres, mis entonces tan jóvenes tías Vallejo, mi tío el cura de La Linea, mi tío Manolo decía que eran una maravilla, pero yo por entonces andaba enredado en descubrir un disco llamado Orfeo Negro que estaba poniendo todo un Brasil a mis pies, donde sigue.
Lo recuerdo como si fuera ayer. En la parte de atrás del coche de mi padre alguien se dejó un disco pequeño, un single, de los Beatles, y cuando volvimos de la playa el sol lo había alabeado, dejándolo, claro, inservible.
Era del tío Manolo y cuando se lo devolvimos se cabreó bastante. Hay que tener en cuenta que en el 67 los discos eran artículos de lujo, casi.
Entonces mi señor padre, militar con la sensibilidad de un buen artillero de su época, le dijo que no era para tanto, que no eran más que unos melenudos… Mi querido tío se quedó paralizado… ¿melenudos? tú no sabes lo que dices, escucha esto… y puso otro disco que se acababa de comprar, el Revolver (todavía tengo aquel vinilo), pinchando la canción Eleanor Rigby.
Para mi fue una bofetada de belleza y de sorpresa. No me lo podía creer. Yo era muy muy chico, pero ya entonces la música era de las pocas cosas que me interesaban, y desde aquel minuto los Beatles se apoderaron de mi corazón.
Hoy he estado revisando el Concierto para George, que Eric Clapton montó con ocasión de su muerte, llamando a Paul y a Ringo, a Billy Preston, a Ravi Shankar -y a su hermosa hija-, y a un millón de músicos alucinantes siempre relacionados con Harrison (el cabronazo de Dylan no fue porque ese día actuaba en un bareto y decía el miserable que estaba mal de pasta).
Casi todas canciones antiguas, con el doloroso detalle de que interviene el hijo de George, Dhani, idéntico a su padre de joven, la misma cara, el mismo pelo… la misma forma de tocar la guitarra. Y ha sido una paliza de nostalgia.
Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.
En fin.
Aquí pongo uno cualquiera de los cien mil video que salen en You Tube al buscar Eleanor Rigby.
Pero ninguno suena como aquel de Algeciras, cuando la escuché por primera vez, allá por el Pleistoceno.
Insisto, yo era mu chiquetito, pero hasta me acuerdo del comentario que solté: suena a Beethoven…
Empeño mi palabra en que todo lo que he contado es cierto.

Siempre fui pro Beatles y en cambio los Rolling me espantan. Todavía tengo discos, mis hermanos también, no los podemos oir pero los guardamos…
Esos violines tocando al fondo en Eleanor Rigby. Ese inglés que aprendimos fundamentalmente por los Beatles y tantos otros: para entender las canciones…
¡y ese pedazo de letra que no tiene despercio!
Eleanor rigby picks up the rice in the church where a wedding has been
Lives in a dream
Waits at the window, wearing the face that she keeps in a jar by the door
Who is it for?
All the lonely people
Where do they all come from ?
All the lonely people
Where do they all belong ?
Father mckenzie writing the words of a sermon that no one will hear
No one comes near.
Look at him working. darning his socks in the night when there’s nobody there
What does he care?
All the lonely people
Where do they all come from?
All the lonely people
Where do they all belong?
Eleanor rigby died in the church and was buried along with her name
Nobody came
Father mckenzie wiping the dirt from his hands as he walks from the grave
No one was saved
All the lonely people
Where do they all come from?
All the lonely people
Where do they all belong?
“Sobre el papel no parecía nada” que decía Salieri, “como una caja de ruidos”. Pero es sublime. Porque los genios hacen así las cosas. Hacen que parezca fácil.
All the lonely people
Where do they all come from?
Where do they all belong?
no siempre las letras de los Beatles son así de buenas, pero con esta hay que descubrirse.
Pobre Salieri, se quedó a dos metros de la meta.
Paul McCartney está hablando de publicar un tema inédito de The Beatles, de 15 minutos de duración por lo visto.
La culpa de todo la sigue teniendo Yoko Ono.
Como experto diplomado en The Beatles (es decir, después de pasar un añito tocando el bajo, y cantando, en Los Escarabajos), he de decir que Eleanor Rigby me parece sobrecogedora. Y, cuando fuimos a tocar a Liverpool, comprobé de qué “material” está hecha esa tristeza musical, esas piedras rojas y llovidas, esos arrabales y casas grises y más casas pardas y esquinas sin gente, y tabernas mortecinas, y un sol ausente. E imagino todo eso en el ánimo ocioso y soñador de cuatro muchachitos sin un duro, que vagabundeaban por el puerto, que suspiraban por comprar una guitarra que se dejara mínimamente tocar. El resto es historia…
Mi amigo Miguel Angel es sargento del Ejercito de Tierra.
Un incondicional de los Beatles.
Lo colecciona todo. Esta gente se reune cada verano en un pueblo de Valencia y allí cantan e intercambian recuerdos.
…
Miguel Angel se apunta a todas las misiones de España en el extranjero.
De paz, le llama el Gobierno. Pero a los que les levantan la tapa de los sesos es a ellos.
Pertenece al Cuerpo de Ingenieros. Su curro habitual es levantar puentes.
…
Como pasan miedo, me dice que siempre ponen música. Beatles si la cosa está chunga y Beatles si el tema está caliente. Las dos posibilidades básicas.
…
Los soldaos de su batallón están hasta los mismísimos de la música de Miguel Angel.
Pero él insiste: “Si me voy de este mundo, lo último que quiero escuchar es Eleanor Rigby”.
Soldaos españoles. Brutos. Levantan puentes.
…
Empeño mi palabra en que todo lo que he contado es cierto.
Qué recuerdos!.
Es increible como la mente humana es capaz de recordar cosas increibles que nos impactaron en nuestra más tierna infancia, y dejaron huella porque despertó algo que llevábamos dentro: la sensibilidad.
Y la música nos conmueve todos los sentidos
Qué gran tema,qué grandes ellos!
Besos
Hace unas semanas, en un tren desde Kanyakumary, en la punta sur del continente indio, hacia Varkala, en el estado de Kerala, coincidimos en un tren con una japonesa, que como muchas otras viaja sóla por la India con una mochila tan pequeña que no sé como consiguen meter todas las cosas que una mujer necesita jajajaja.
Nos dijo que se llamaba Yoko y que vivía en San Francisco.Para que recordásemos su nombre nos apuntó, Yoko,como Yoko Ono. Nos comento que ese era el recurso que utilizaba siempre para que la gente recordase su nombre. Siempre excepto en India, pues había comprobado que el 99% de los indios no sólo no han oido hablar de Yoko Ono ni de John Lennon, sino ¡que jamas han oido nada, ni sobre, ni de los Beatles!
Yo creí que exageraba, y desde entonces,cada cierto tiempo le pregunto a las personas con las que me encuentro-jovenes, mayores, chicos y chicas- si saben quien son los Beatles. En una aplastante mayoría me dicen que si: que son unos bichos pequeños que andan sobre todo por los sembrados de patatas.
Esta bien de vez en cuando esta bofetada de humildad.
Y eso que Jonh Lennon estuvo un tiempo viviendo en Goa…. Seguro que allí si les conocen, pero no tiene mérito, Goa es todo menos India.
Maravilla entre las maravillas. Aunque yo he sido siempre muy de George Harrison, mi adorado Harrison, pero esta canción tiene un no sé que dulce que me encoge el alma cada vez que la escucho. Sobre todo en ese momento de “father McKenzie”, ese instante, ese seseo, esa manera de pronunciar, no sé como expresarlo, me provoca siempre un pellizco interior, que no sé, es especial. Y en vinilo, mucho mejor.
Lo bueno (y ellos lo son) sin lugar a dudas, perdura en el tiempo.